jueves, 30 de mayo de 2013

Qué pretende realmente Amina Tyler?

Amina, una tunecina de 19 años, salió a la palestra hace unos meses debido a su osada proclamación de pertenencia al grupo feminista FEMEN, pero sobre todo por la publicación de unas fotos donde mostraba sus pechos además de una inscripción provocadora. Provocadora, si, porque en un ambiente como el que se respira actualmente en Túnez quizás la palabra se queda incluso corta. Quizás todo ello no hubiera tenido más repercusión si a un sheikh (líder religioso a nivel local) no se le hubiera ocurrido abrir la bocaza para tomarse la ley por su mano y condenarla a morir lapidada. Así, como sí tal cosa.. Yo fui la primera que apoyé las distintas campañas que aparecieron en apoyo de Amina, avaaz.org y demás, pero obviamente a sabiendas que esto no era más que una opinión de un líder religioso sin ningún efecto para la ley civil tunecina que llegado el caso hubiera sido la encargada de juzgarla. Y no lo que un simple charlatán, que hasta hace poco se arriesgaba a exiliarse o ir directo a la cárcel (cosa que tampoco apruebo), dijera. Pero bueno, ya sabemos que todo esto apasiona en Occidente y, el titular "Una joven tunecina condenada a morir lapidad por publicar unas fotos en topless en Facebook", vende mucho más que explicar lo que realmente ocurría. 
Como digo, en ese momento apoyé la causa, aún sabiendo que esto no iba a suceder, y a la vez temiendo que pudiera llegar a suceder. Llevo mucho tiempo reflexionando sobre lo que está sucediendo en Túnez, no podía creer lo que estaba pasando hasta que regresé el verano pasado y pude comprobar con mis propios ojos como había cambiado el país después de la Revolución. Ya no creo que valga la pena llamarle "Primavera árabe", porque de esa primavera parece que ya queda bien poco.. Por todo ello, a veces pienso que protestas al estilo Femen realmente no darán resultado en países musulmanes, tengo mis dudas sobre si lo que hizo Amina es el modo correcto de "liberar" a la mujer árabe. Sinceramente, no se que pensar. Lo único es que esté quien esté en el poder, las mujeres no han de dejar bajo ningún concepto que les roben el terreno que hasta este momento tenían ganado. Y el caso de Túnez me parece el más claro en este sentido, y no me gusta ni pensar por una milésima de segundo en el caso de Irán.. pero sería un ejemplo terrorífico de lo que podría llegar a suceder si las cosas continúan por este camino.
A la protesta de Amina, una gran cantidad de bloggers y mujeres anónimas de alrededor del mundo árabe reaccionaron contrarias a su forma de protestar. Cosa que veo totalmente respetable, cada uno que lo haga a su manera, pero que se haga. Pero Amina ha vuelto, y esta vez la ha liado bastante. No se le ha ocurrido otra cosa que presentarse completamente sola en Kairouan, en pleno congreso de un grupo salafista que incluso está prohibido por el gobierno de Ennahda, con un aerosol y la intención de graffitear las siglas de Femen en un cementerio! No hay que olvidar que Kairouan es considerada la cuarta ciudad santa del Islam sunní, después de Meca, Medina y Jerusalén, y que por propia experiencia puedo decir que no es precisamente una ciudad segura como para que una mujer ande sola, con congreso salafista o sin él. Pero también hay que reconocer que el vídeo que se difundió con posterioridad exageraba un poco la situación, de él se decía que había sido increpada e insultada, pero yo lo único que llegué a escuchar fue a unos cobardes que con ella delante solo se atrevieron a llamarla "kerda" (mona) y cuando ya ella estaba dentro del furgón policial decían que no querían a una "meseha" (sucía, guarra) como ella. 
Después de este acto que creo sobrepasa en cierto modo los límites si que me he planteado seriamente la pregunta, quién se esconde detrás del personaje de Amina Tyler? Qué es lo que realmente pretende con todo esto? Quiere defender los derechos de la mujer o simplemente busca protagonismo y, si llegamos a pensar mal (pero muy mal).. y si lo que en realidad busca es un modo de poder pedir asilo fuera de su país antes de que la cosa se ponga demasiado "fea"? 
Allahu 3alem! 

domingo, 26 de mayo de 2013

Que continúe la fiesta


- por Juan José Millás
"Dice Obama de cerrar Guantánamo porque es caro e ineficaz, además de no aportar nada a la seguridad. Son razones de orden práctico, extraídas de la contabilidad monetaria y, en esa medida, un poco bobas. Como diría Julio Iglesias, todo lo que se puede comprar con dinero es barato. Para la economía norteamericana, esa cárcel ilegal y kafkiana, llena de cautivos sin acusación, es una ganga, un chollo. Ahí es nada, poseer un espacio al margen de todas las normas, lleno de gente sometida con la que puedes perpetrar todas las perversiones que han pasado por tu cabeza desde niño... Miente Obama al decir que Guantánamo es caro. Está tirado de precio. Otra cosa es que hubiera hablado desde la contabilidad moral. Desde la contabilidad moral, en efecto, el mantenimiento de las rejas que aparecen en la foto deben de pasarle una factura insoportable, aunque no tanto si pensamos que había prometido cerrarla durante los primeros diez meses de su mandato y ya va por la mitad del segundo. Las manos son las de un detenido que ignora de qué se le acusa o con qué fin se le tortura desde hace varios años. Periódicamente, y como estos presos han llegado a la conclusión de que ahí solo se sale en ataúd, inician una huelga de hambre que las autoridades estadounidenses califican de acto terrorista. Así que, para mantenerlos vivos y que continúe la fiesta, les meten tubos por aquí o por allá, lo que constituye una perversión estándar que ya empieza a aburrir. Pero, bueno, si preguntas a las autoridades por qué conviene cerrar Guantánamo, te dirán porque se pone en un pico."

miércoles, 22 de mayo de 2013

Homeland

Hace ya bastante tiempo que algunas personas me insistían en que tenía que ver sí o sí "Homeland". Al principio la verdad es que no me interesé demasiado ni en preocuparme de qué trataba la serie, quizás por falta de tiempo o quizás por miedo a volver a engancharme a una serie que me quitara de hacer otras cosas más prioritarias. Pero al acabar las clases del máster, entre descanso de cada trabajo, me puse por fin a verla. Y la verdad es que engancha desde el principio, no voy a decir que no, y acabé las dos primeras temporadas en muy pocos días.
Obviamente, que sea una historia que engancha no quiere decir para nada que me parezca una buena historia. Con ella han conseguido simplemente eso, que el espectador se quede con ganas de saber que pasará después, pero por otro lado me parece una serie con ciertos elementos algo peligrosos para mostrar al gran público en general. Primero, porque mezclar USA, Guerra de Iraq, Islam,.. ya me parece bastante complicado, tanto de explicar como de entender. Y más, con la sorpresa que me llevé des del inicio al comprobar en la presentación que realmente la serie está basada en una anterior emitida en Israel y titulada "Hatufim", que se podría traducir por "Secuestrado". Todo ello sumado a que ahora la relanza una productora norteamericana.. bufff! Sólo pensar en ello me di cuenta de que podría estar delante de una verdadera patraña.
Pero como he dicho antes, la serie en sí, para quien no quiera pensar demasiado y simplemente busque el entretenimiento, no es del todo mala. Pero yo, como siempre, tengo varias críticas y ha habido ciertos momentos en los que me he cabreado bastante. 
La serie sigue la historia de Carrie Mathison (Claire Danes), una oficial de operaciones de la CIA que, después de realizar una operación no autorizada en Iraq, es puesta en régimen de prueba y reasignada a un centro de contraterrorismo de la CIA en Langley (Virginia). Mientras lleva a cabo la operación en Iraq, es advertida por un activo que un prisionero de guerra estadounidense es sospechoso de haberse unido a Al-Qaeda. El trabajo de Carrie se complica cuando su jefe, el director del Centro de Contraterrorismo David Estes, la llama a ella y a sus colegas a una reunión de emergencia. Es entonces cuando Carrie se entera de que Nicholas Brody (Damian Lewis), un sargento de los Marines de EE. UU. que había sido considerado como desaparecido en combate desde 2003, ha sido rescatado durante una incursión de la Delta Force en un puesto perteneciente a integrantes del grupo terrorista de Abu Nazir. Carrie llega a creer que Brody es el prisionero de guerra estadounidense del que su activo en Iraq estaba hablando. Sin embargo, el gobierno federal y sus superiores en la CIA consideran a Nicholas Brody como un héroe de guerra. Al darse cuenta de que sería casi imposible convencer a su jefe de poner bajo vigilancia a Brody, Carrie se acerca a la única persona en quien pueda confiar, Saul Berenson. Los dos deben trabajar juntos para investigar a Brody y evitar otro ataque terrorista en suelo estadounidense.
A partir de aquí suceden muchas y variadas cosas que seria imposible resumir en un solo post. Pero más allà de hacía donde vayan los acontecimientos, cabe destacar varias cosas si más no sorprendentes. El modus operandi de la CIA, por no hablar ya de sus torturas y amenazas, simplemente viendo la vigilancia ilegal a la que someten ya no sólo a sus sospechosos extranjeros, si no en su propia casa, cómo lo hacen con el propio Brody cuando creen que se ha pasada al bando enemigo y se ha convertido al Islam,.. Pero sobretodo es en la segunda temporada dónde se ve más claramente el asqueroso juego entre intereses norteamericanos, política, espionaje, violación de los Derechos Humanos,...
El personaje de Carrie pone bastante de los nervios, y ya no sólo porque la pobre mujer sufra de una enfermedad mental que la obliga a medicarse a escondidas de sus superiores, si no porque su manera de actuar obsesiva y sus comentarios sobre todo lo que no sea "americano" hacen que la haya llegado a odiar en más de una ocasión. Por ejemplo, en un momento dado llega a tener sospechas de que uno de sus compañeros analistas ha dejado escapar a Abu Nazir de la fábrica donde estaba escondido. Este chico, Galvez, había explicado anteriormente que su padre era latino y su madre libanesa. Pues bien, eso ya es suficiente para que la señorita Carrie base sus sospechas en que "He is a Muslim!". Aaah.. claro! Pues comentarios de este tipo, a puñados. Por no hablar del disgusto que da Brody a su mujer cuando esta por fin se entera que se ha convertido al Islam..
Después nos encontramos con un personaje fundamental en toda serie americana "como Dios manda", y es el personaje judío. En este caso se trata de Saul Berenson (interpretado por Mandy Patinkin), jefe de la división de la CIA en Oriente Medio y ex-jefe y gran amigo de Carrie. Saul en sí no me cae del todo mal, además el tío es un máquina, lo mismo te habla árabe, hebreo, español,.. pero es más el hecho de que siempre tengan que estar ahí presentes, como si el mundo no funcionara sin "ellos". Y para muestra, y sin desvelar nada importante, no os parece bastante "interesante" que la segunda temporada acabe con la imagen de Saul rezando en hebreo?! No digo más! 

miércoles, 15 de mayo de 2013

Derechos Humanos con condición


- Christina Barragán
Universitat Rovira i Virgili

En Noviembre de 2012 tuvo lugar en Phnon Penh, capital de Camboya, la XXI Cumbre de la Asociación de Estados del Sudeste Asiático (ANSA) o ASEAN en sus siglas en inglés. Entre los múltiples acuerdos económicos y culturales que se trataron en el encuentro también se encontraba una declaración de Derechos Humanos propia de la Asociación. Después de la creación en 2009 de la comisión encargada de realizarla, los países pertenecientes a la ASEAN, tradicionalmente guiados por el principio de “no intromisión” se han ido acercando poco a poco al tema de los Derechos Humanos. Y es que la declaración ha suscitado multitud de críticas y sospechas de organizaciones defensoras de los Derechos Humanos de todo el mundo y del Alto Comisariado de Naciones Unidas debido a sus limitaciones. Pero, no se suponía que los Derechos Humanos eran universales? Puede suponer la declaración de la ASEAN un grave retroceso en esta materia en una región como la asiática? Cómo puede afectar esta declaración propia al resto de países que también necesitan medidas más contundentes en pro de la mejora en este campo, como algunos de los países árabes?
Con el fin de la Segunda Guerra Mundial, en Occidente empieza a surgir un nuevo orden arraigado en el multilateralismo. Naciones Unidas, las organizaciones Bretton Woods y el Acuerdo General sobre aranceles y comercio son ya un hecho y, a partir de 1948, también la llamada “Declaración Universal de Derechos Humanos” firmada en París el 10 de diciembre. Esta declaración compuesta por 30 artículos consagra “los derechos fundamentales del hombre, en la dignidad y el valor de la persona humana y en la igualdad de derechos de hombres y mujeres”. Pero sin duda, definir el significado de Derechos Humanos “Universales” es mucho más complicado de lo que en un principio puede parecer. Para algunos filósofos y juristas estos equivalen a los derechos naturales, es decir, aquellos que son inherentes al ser humano. En cambio, otros prefieren tratarlos como sinónimo de derechos fundamentales, conjunto de normas que pretende resguardar los derechos básicos de los ciudadanos.
Desde su firma, la Declaración parecía no estar redactada a gusto de todos. Las primeras disputas surgieron durante la Guerra Fría, donde la batalla ideológica entre EE.UU. y la URSS también alcanzó el campo de los Derechos Humanos. Desde la ONU se preparó un tratado internacional vinculante para los estados, ya que la Declaración en sí no lo era, pero la confrontación ideológica entre ambos hizo que cada uno intentara imponer su propia visión. Para los EE.UU., los derechos civiles y políticos afirmaban los derechos individuales contra los abusos del Estado. En cambio, para la URSS, los derechos económicos y sociales estaban inspirados en el valor de la igualdad. Todo ello hizo que no se pudiera lograr la creación de un único tratado, así que en 1966 se proclamaron dos pactos internacionales sobre Derechos Humanos diferenciados por las dos ideologías predominantes en el momento. Por su parte, EE.UU. defendió el Pacto de Derechos Civiles y Políticos que corroboraba la herencia liberal americana de no intervención del Estado, y la URSS el Pacto de Derechos Económicos, Sociales y Culturales, más de acuerdo con su visión de organización social y del Estado como garante de los derechos humanos.
Todo ello demuestra que los Derechos Humanos no son tan universales como en un primer momento se creía. Los EE.UU. y la URSS no han sido los únicos que han intentado combinar su modelo ideológico con este campo, si no que otras organizaciones como la Liga Árabe también intentaron hacer cambios en la Declaración. La ASEAN fue creada en 1967 con el objetivo de acelerar el crecimiento económico y fomentar la paz y la estabilidad regionales. Este bloque regional, con secretariado permanente en Yakarta, integra a países con sistemas políticos y sociedades muy diversas, como los comunistas de Vietnam y Laos, el sultanato de Brunei o las democracias autoritarias de Camboya o Singapur. Además de Myanmar, ex régimen militar en proceso de reformas, Indonesia, Filipinas, Malasia y Tailandia. La ASEAN también ha establecido un foro conjunto con Japón, y sostiene un acuerdo de cooperación con la Unión Europea. Pero en realidad, está organización regional nunca ha tenido del todo claro cuál debía de ser su papel en la defensa institucional de los derechos humanos y ha ido retrasando la creación de la comisión según su conveniencia como, por ejemplo, en el momento de la entrada de Brunei y de regímenes socialistas como los de Vietnam y Laos, así como Birmania y Camboya, países que acababan de salir de largas guerras civiles. No fue hasta 1993 que la ASEAN se plantea de manera más contundente la necesidad de contar con algún tipo de mecanismo en materia de derechos humanos, pero aun así hasta 14 años después no se creó un mecanismo específico con el establecimiento de una nueva carta fundacional de la organización similar a la europea en algunos de sus conceptos.
Finalmente, en noviembre de 2012 la ASEAN aprobó una carta sobre Derechos Humanos cuya redacción fue llevada a cabo bajo el más absoluto secretismo y opacidad. La declaración, que muchos han denominado ya como la “Carta sin derechos del Sudeste Asiático”, no es más que una nueva confirmación del aumento de los deberes de la población en detrimento de muchos de sus derechos fundamentales. Esta declaración, más allá de cumplir con los estándares internacionales, disminuye la calidad de los derechos a través de la creación de nuevas normas ajustadas a cada uno de los estados miembros de la ASEAN, los cuales las pueden utilizar deliberadamente para reducir los derechos de la población. Por ello, muchas ONG y organizaciones defensoras de los Derechos Humanos, han pedido el aplazamiento de su aprobación por no cumplir con los principios básicos de la Declaración Universal de 1948.
Después de su publicación, la Federación Internacional de Derechos Humanos, Human Rights Watch y Amnistía Internacional, entre otras, no tardaron en remitir una carta a los diversos jefes de estado de la ASEAN en la que advierten del incumplimiento de los estándares internacionales si el proceso actual continua en este sentido. Los firmantes denuncian que el borrador de la declaración limita los derechos humanos de los ciudadanos en relación con sus deberes, del mismo modo que lo hace con los diferentes contextos religiosos y políticos de los países o cuestiones de seguridad. Consideran que, a menos que realicen cambios en el texto, esta declaración dota a los estados miembros de poderes que les permitirían violar los Derechos Humanos deliberadamente y por ello instan al grupo a realizar una nueva redacción en la que se cumplan los principios fundamentales como el de transparencia.
Entre las principales críticas que ha suscitado esta declaración nos encontramos con el hecho del uso del concepto de relativismo cultural como justificación para que los Derechos Humanos no sean aplicados del mismo modo en todos los países. En ella se consideran las diferencias existentes en cada país y con ello la aplicabilidad de los derechos varia, así las leyes nacionales prevalecen sobre los Derechos Humanos y la carta no sería aplicable en las decisiones tomadas por cada uno de los estados miembros de la ASEAN. Además, se trata de un documento con descripciones bastante incompletas sobre los derechos que prevalecen en otras declaraciones, introduce nuevos límites y sugiere que los derechos individuales están sujetos a veto por la mayoría y regidos por las condiciones de cada país. Otro de los puntos más susceptibles a las críticas ha sido la falta de protección por la discriminación basada en la orientación sexual o la identidad de género. Con todo ello, los derechos humanos y civiles quedarían supeditados a las exigencias legítimas de la seguridad nacional, el orden público y los valores de sanidad y seguridad de la población.
Pero, sin duda, la declaración de Derechos Humanos de la ASEAN no es el único texto adoptado a nivel regional susceptible de críticas. La Liga Árabe adoptó sus propios estatutos en Derechos Humanos en 1994, justo cuando se cumplían 50 años de su creación. En su momento, esta declaración supuso un gran paso adelante en el reconocimiento de los Derechos Humanos por parte de la Liga, pero el paso del tiempo ha hecho que salieran a la luz incompatibilidades que los han hecho parecer no tan universales como parecían. La primera versión de los Estatutos cuenta con 43 artículos, además de un preámbulo donde se tratan los principios definidos por el Islam como son el derecho a una vida digna basada en la libertad, la justicia y la paz. Este preámbulo afirma los principios de los Estatutos de las Naciones Unidas y de la Declaración Universal de Derechos Humanos de 1948. De igual manera, reafirma los Pactos de Derechos Internacionales Civiles y Políticos, el de Derechos Económicos, Sociales y Culturales de 1966 y la Declaración del Cairo de 1990, donde también se recoge la de Derechos Humanos en el Islam. Aquí ya encontramos la primera incompatibilidad, ya que estas últimas declaraciones han sido bastante cuestionadas por sus incongruencias en comparación con la Declaración Universal de 1948. Además, los estatutos no cuentan con  ningún mecanismo de control en esta materia comparable a los exigidos por otros organismos regionales como el europeo o el americano, hecho que los deja muy lejos de cumplir las expectativas esperadas antes las violaciones de los Derechos Humanos alrededor del mundo árabe.
Multitud de ONGs, expertos en Derechos Humanos y académicos expresaron su decepción frente a las deficiencias existentes en los Estatutos y diversas conferencias fueron organizadas tanto en Europa como en el mundo árabe con la intención de estimular su modificación por parte de la Liga Árabe. Finalmente, en 2004 se presentó la nueva versión en la Cumbre Árabe celebrada en Túnez, pero la Carta Árabe de Derechos Humanos no entró en vigor hasta el 15 de marzo 2008, ya que era necesaria su ratificación por un séptimo estado, en este caso los Emiratos Árabes Unidos. La actual Carta cuenta con 53 artículos además del preámbulo. Pero, a pesar de las duras críticas a este preámbulo, que se ha demostrado incompatible con la Declaración del Cairo y la Declaración Universal, este no ha sido modificado. Los artículos se pueden dividir en cuatro categorías básicas: derechos individuales, derechos judiciales, derechos políticos y sociales y derechos económicos y culturales.
No podemos negar que la  Carta revisada tiende a ajustarse en mayor medida a las normas internacionales y que presenta algunos aspectos innovadores como el principio de no discriminación, la igualdad entre sexos, la prohibición del esclavitud, el trabajo forzado, la explotación y el derecho a un proceso equitativo y a un entorno saludable. Además, establece una serie de derechos destinados a los pueblos: el derecho a la libre determinación, a disponer de sus riquezas y recursos naturales, a establecer su régimen político y a la garantía de su desarrollo tanto económico, como social y cultural. La Carta condena el racismo, el sionismo y la ocupación y dominación extranjera. Todo ello revela un avance significativo en la protección de los Derechos Humanos en el mundo árabe, pero no debemos olvidar que por otro lado el texto presenta ciertas limitaciones inaceptables como la falta de alusión a algunos derechos o libertades individuales. Por ejemplo, se reconoce la igualdad entre hombres y mujeres ante la ley, pero sin hacer referencia a su igualdad en la misma. Además, no se prohíben los castigos corporales crueles, inhumanos o degradantes ni la pena de muerte. Este es sin duda uno de los artículos más controvertidos de la Carta, que establece que la pena de muerte puede ser aplicada a menores de edad en determinadas circunstancias, en contradicción a lo que estipula la Convención sobre los Derechos del Niño. El artículo 7 establece que “la pena de muerte no podrá ser impuesta a menores de 18 años, salvo que las leyes en vigor en el momento en que se cometiera el delito estipulen lo contrario”. A pesar de que esta disposición es totalmente contraria a los estándares internacionales y que todos los estados miembros de la Liga Árabe suscribieron la Convención sobre los Derechos del Niño, no hay que olvidar, por ejemplo, los siete jóvenes condenados a pena de muerte por Arabia Saudí este mismo año y su posterior ejecución por delitos que cometieron cuando todavía eran menores de edad.
Como hemos podido observar, tanto la Carta de Derechos Humanos de la ASEAN como la de la Liga Árabe presentan diversas características que las hacen inviables para el reconocimiento de los Derechos Humanos universales y sin ningún tipo de condición. A pesar de todos los intentos, los dos organismos regionales han intentado por todos los medios establecer estatutos en los que prevalgan las legislaciones nacionales de cada Estado a los Derechos Humanos. Por ejemplo, el artículo 43 de la Carta de la Liga Árabe establece: “Nada en esta Carta deberá interpretarse de modo a suprimir o dañar los derechos y libertades protegidos por las legislaciones nacionales de los Estados parte o aquellos establecidos en los instrumentos de protección de derechos humanos internacionales y regionales adoptados por estos Estados, incluyendo los derechos de la mujer, del niño y de las minorías”. Como tampoco es aceptable que únicamente exista un Comité Experto comprendido por siete miembros que recibe periódicamente informes por parte de los partidos de cada estado, pero no un mecanismo de control efectivo en el que se puedan realizar peticiones individuales o estatales en caso de existir una violación de algún derecho establecido en la Carta ni una Corte árabe en Derechos Humanos, omisión clave en el sistema de control.
En conclusión, estas dos Cartas han podido contribuir en cierto modo a fortalecer los valores democráticos en los estados miembros de ambas organizaciones y han supuesto un paso hacia delante en materia de Derechos Humanos. Pero, en mi opinión, creo que todavía queda mucho camino por recorrer y, mientras que en los diferentes organismos regionales exista el principio de injerencia en los asuntos internos de cada uno de sus miembros y prevalezcan las legislaciones estatales, será difícil  conseguir poder denominar a los Derechos Humanos como “universales”. Por suerte, la sociedad civil de los diferentes países está tomando conciencia de todo ello y puede jugar un papel muy importante presionando a sus gobernantes y dirigentes para que de una vez por todas se creen organismos internacionales que sirvan de observadores reales en materia de Derechos Humanos y no permitan que estos gobiernos continúen cometiendo abusos con total impunidad.   

lunes, 6 de mayo de 2013

Puede Turquía combinar su candidatura a la Unión Europea y su nueva Política Exterior?

- Christina Barragán
Universitat Rovira i Virgili

Mucho se ha hablado y escrito en los últimos años sobre la posibilidad de que Turquía acabe dejando de lado su deseo tan largamente perseguido de ser miembro de la Unión Europea para dedicarse de pleno a un nuevo y ambicioso proyecto con vistas a Oriente Medio y Asia. Pero, está realmente Turquía dividida entre los partidarios de la integración europea y los que prefieren evocar el pasado otomano? Es la nueva política exterior llevada a cabo por el gobierno del AKP compatible con su candidatura europea? Este trabajo pretende aunar en las dificultades con la que pueden encontrarse tanto turcos como europeos para conseguir que esta posible combinación se realice con éxito.
De algún modo, la paciencia turca con la Unión Europea parece haber llegado a su límite. Y no es de extrañar, ya que la historia de las relaciones y negociaciones entre ambos es bastante extensa en el tiempo. En 1963 se firma el acuerdo de Ankara que establece el objetivo de su adhesión a largo plazo, posteriormente se solicita formalmente su plena integración en la UE y, a pesar de cumplir con los criterios de Copenhague, las negociaciones quedaron paralizadas debido a la no resolución del conflicto de Chipre. Durante estos 50 años, Turquía ha cambiado de forma notable tanto en el campo político como en el económico, siendo uno de los países del continente europeo con mayor crecimiento, pero parece ser que la oposición francesa y alemana a su incorporación ha pesado más que todas estas mejoras.
En 2009, Ahmet Davutoğlu se convierte en ministro de Asuntos Exteriores y en principal arquitecto de la nueva política exterior impulsada por el Partido de la Justicia y el Desarrollo (AKP) actualmente en el poder. Aunque en realidad, esta política exterior neutral -también llamada política de “cero problemas con los vecinos”- no se trata de algo completamente nuevo, si no que ya fue llevada a cabo por el considerado por muchos como padre de la actual República turca, Mustafa Kemal, el cual firmó una serie de pactos con los Balcanes, Irán, Iraq, Afganistán,… Pero posteriormente, durante la Guerra Fría, Turquía se acaba decantando por el bloque occidental y entra en la OTAN con el objetivo de no encontrarse sola delante de la poderosa Rusia. Todo ello sumado al hecho de ser el primer país musulmán en reconocer el estado de Israel, hizo que durante unos años Turquía se encontrara de algún modo aislada en sus relaciones con Oriente Medio ya que se le consideraba el “caballo de Troya” de los americanos en la región.
Por todo ello, Davutoğlu ha pretendido desarrollar una nueva visión de la política exterior que presente a Turquía como un país central en la política global con su propia área de influencia en su vecindad más inmediata -e incluso más allá de ella- dejando de lado su papel de “país puente” con el que se le caracterizaba normalmente. Aunque esta nueva política exterior, basada en los principios de “cero problemas” y de multidimensionalidad, en realidad ha resultado no ser tan idílica como aparentaba ser en un primer momento. Turquía fue definida como un actor capacitado para dialogar con todos, pero es precisamente esto lo que ha conllevado los mayores problemas en la actualidad, ya que es muy difícil poder complacer a todos sin que ello conlleve problemas con la otra parte. A pesar de sus mejoras en las relaciones con Grecia, los conflictos a causa del Mar Egeo persisten, por no hablar del siempre presente conflicto con Chipre, una de las principales desavenencias con la Unión Europea. Además, su intento de mejorar las relaciones con Armenia se congeló después de los males entendidos que se produjeron durante la firma del protocolo de Zurich y la firma de un contrato petrolero con la Región Autónoma Kurda Iraquí hizo que las relaciones con Bagdad empeoraran sustancialmente.
A pesar de todo ello, en mi opinión, una de las principales dificultades que hacen que esta nueva política exterior no sea compatible con la candidatura europea se basa en desavenencias internas entre los propios turcos reflejadas en dos tendencias muy distintas: el neootomanismo y el kemalismo. Parece ser que el país se encuentra polarizado entre su identidad musulmana, secular y nacional, y la orientación de su política exterior puede ser víctima de estos factores opuestos internos. El neootomanismo que predica el AKP está dispuesto a reconciliarse en cierto modo con el legado musulmán y otomano de Turquía abriendo la puerta a un estado más multiétnico y cosmopolita unido gracias al factor común del Islam. Esta mentalidad más flexible le proporcionaría una sensación de grandeza y de mayor seguridad con mayores posibilidades de integrarse en la UE ya que, entre cosas, no vería, por ejemplo, a la identidad nacional kurda como una amenaza. En cambio, los kemalistas consideran esta visión como algo completamente irrealista y peligroso
para los intereses nacionales turcos por el hecho de alejarse de los principios republicanos en cuestiones como el reconocimiento de los kurdos y su política exterior da mucho más valor a la estabilidad que al cambio. Uno de los principales objetivos del neootomanismo es el acercamiento a Occidente, mientras que el sector kemalista siempre ha planteado más problemas en este sentido considerando a Washington y la UE como los principales intercesores del nacionalismo kurdo. La UE aboga por el reconocimiento de las minorías kurdas a la vez que parece que EE.UU. se ha convertido en el mejor amigo de los kurdos iraquíes, esta preocupación por el apoyo occidental a la causa kurda hace que este sector se aleje cada día más del deseo de una posible adhesión a la UE. Además, los kemalistas parecen estar igual de preocupados por el apoyo occidental al islamismo moderado del AKP –aunque él mismo se define como “conservador”-, el cual consideran un peligroso movimiento islamista respaldado por potencias ingenuas que creen que este modelo servirá para los demás países de la región después de las revoluciones árabes.  Por todo ello, creo que para que Turquía pueda colaborar de forma constructiva y decidir si decide continuar adelante con su candidatura a la UE, necesitaría primero una reconciliación interna entre estos dos puntos de vista, tanto en su política nacional como en la internacional.
Otra de las posibles dificultades con las que se encontraría Turquía en su posible candidatura recae en el hecho de pertenecer a una cultura sólida. Los planteamientos del sociólogo polaco Zygmunt Bauman en sus obras “Múltiples culturas, una sola humanidad” y “El arte de la vida” podrían servir perfectamente para definir este concepto. En ellas se teoriza el concepto de modernidad haciendo distinción entre “modernidad líquida” y “modernidad sólida” y, aun con ciertas diferenciaciones, podría aplicarse también al campo de las culturas. Por un lado, nos encontraríamos con las culturas sólidas, denominadas también originales en términos occidentales. Este tipo de cultura irradia un fuerte dinamismo hacia el exterior e influye de una manera contundente en el resto de culturas, especialmente en aquellas que se encuentran en proceso de construcción por diversas razones y que podríamos llamar culturas líquidas. Como consecuencia, estas últimas se convierten en receptoras de la influencia exterior irradiada por las culturas sólidas. Actualmente, Turquía puede considerarse como una cultura sólida debido principalmente a su calidad de heredera del Imperio Otomano, su matriz civilizadora, la consagración de su actual régimen democrático que puede convertirse en ejemplo a seguir para sus vecinos y el elevado índice de crecimiento económico llevado a cabo en los últimos años. Por todo ello, creo que esta condición de “cultura sólida” es lo que podría dificultar en cierto modo su compatibilidad con las exigencias que supondría su hipotético ingreso en la Unión Europea y su adaptación a otra cultura sólida como la europea podría convertir el proceso en un tira y afloja de nunca acabar entre ambos.
Sin duda, el AKP ha desarrollado un discurso abogando claramente a su intención de adherirse a la UE y ha realizado importantes cambios en su camino hacia la democratización. Pero aun así, sigue causando desconfianza entre sus vecinos europeos debido principalmente a la procedencia política de algunos de sus líderes, hecho que sin duda Europa tardará en digerir. No hemos de olvidar que los procesos de renovación democrática son complicados, difíciles y, en algunos casos, pueden conllevar altibajos y su final puede ser bastante incierto.  Lo que está claro es que si Turquía quiere formar parte de la UE tendrá que hacer una apuesta clara y firme en todos los ámbitos: los derechos humanos, la cuestión kurda, el poder militar, las fuertes desigualdades económicas que han seccionado el país,… y decidir que es mejor para sus intereses. Quizás llegue en el momento en que simplemente se canse de esperar a Europa y se dé cuenta de que ese sueño ya ha quedado atrás y su camino es otro. Quizás lo que necesita realmente es no tener que estar constantemente preocupado por la repercusión que puedan tener sus políticas y actuaciones y llegar a la conclusión de que es mejor ser líder y sentirse más cómodo entre los países de Oriente Medio y el mundo árabe, que estar a la espera de algo que nunca llega y cuyo resultado final puede ser completamente decepcionante.