domingo, 28 de julio de 2013

Islamistas en la encrucijada


Hoy tenía la intención de comenzar uno de aquellos libros que adquirí una mañana de domingo en el mercado de antigüedades de la catedral de Tarragona. "El imperio frente a la diversidad del mundo" del politólogo francés de origen argelino Sami Naïr, cuya obra "Las heridas abiertas" ya había leído durante la carrera. Por el color de sus hojas y su precio podría parecer un libro antiquísimo, pero realmente fue publicado en 2003. Finalmente, quizás por la pereza típica de los domingos, el libro sigue en el mismo lugar donde lo dejé.. Pero hojeando El País esta misma mañana he encontrado este artículo del mismo autor donde, como siempre elocuente y locuaz, describe de una manera muy certera la situación actual en Egipto

"El golpe de Estado del Ejército egipcio tendrá consecuencias temibles en el proceso revolucionario en marcha desde hace casi tres años en el mundo árabe. Se inscribe en la misma línea de reacción que la de los militares en Siria. Pero la situación egipcia es más emblemática, porque muestra cómo las fuerzas democráticas, para enfrentarse a los islamistas, no han dudado en apoyar el golpe, lo que constituye un giro fundamental en el futuro de los países árabes. Ello quiere decir, al menos en Egipto, que los partidarios de la modernidad, de la laicidad y del progreso demuestran que no pueden hacer frente a los islamistas en el poder; que no pueden asumir una legislatura de los islamistas; que prefieren recurrir a los militares que les han oprimido en el pasado para evitar padecer el yugo de los religiosos, potencialmente totalitarios. Así pues, esta es la estructura de la tragedia en la que se encuentra atrapada la democracia en todos los países árabes. Las tres fuerzas sociológicas centrales en estos países, y de las que Egipto es la quintaesencia —a saber, el pueblo excluido desde siempre y que durante la transición democrática aportó un apoyo masivo a los islamistas; los militares que ostentan el monopolio de la fuerza represiva, que han servido de columna vertebral a todas las dictaduras desde hace más de medio siglo; y las fuerzas modernistas laicas y democráticas—, demuestran, a través del ejemplo egipcio, que no aceptan el juego “mayoritario-minoritario” de la práctica democrática.
En el fondo, tenemos que vérnoslas con transiciones democráticas sin demócratas. Por eso los militares pueden retomar el mando con tanta facilidad. Ya quedó demostrado con la experiencia argelina: los islamistas habían ganado democráticamente las elecciones en 1991, pero los militares les impidieron llegar al poder. Las capas medias democráticas respaldaron entonces a estos últimos, por temor a padecer una regresión religiosa de la que el modelo iraní era el ejemplo. De ahí, una guerra civil terrible (más de 300.000 muertos) y el poder consolidado del Ejército con el apoyo real de la mayoría de la población argelina. Conclusión amarga: si hay democracia, debe por tanto ser reservada a algunas capas sociales y excluir de golpe todo aquello que, de cerca o de lejos, pueda tocar lo intocable: el poder del Ejército.
¿Pasarán los islamistas a la revuelta armada? Es muy improbable, salvo si los militares intentan destruirlos como partido. Si cometen este error, provocarán inevitablemente una alianza entre los Hermanos Musulmanes y los salafistas del partido Nur, los cuales, desde luego, van a temer recibir el mismo trato. De momento, los Hermanos rechazan participar en el proceso electoral, mientras el Ejército no haya, tal y como exigen, “devuelto el poder a Morsi”.Egipto se encuentra en una situación similar a la de Argelia en los noventa. ¿Nos dirigimos por ello hacia una guerra civil? Nadie lo puede afirmar, pero lo que sí es seguro es que los Hermanos Musulmanes van a padecer un periodo muy difícil: deben hacer autocrítica interrogándose sobre su capacidad para engendrar un apoyo que vaya más allá de sus propias bases. No pueden gobernar democráticamente las sociedades solo desde su islamismo conservador; estas son, ciertamente, islámicas pero también posislámicas en el sentido de que no van a aceptar un poder de naturaleza religiosa. La ideología política islamista ha fracasado en Egipto. No habrá vuelta atrás.
Reivindicación suicida, ¡pues el Ejército no ha destituido a Morsi para confirmarlo de nuevo en su puesto! Los Hermanos se condenan así a la impotencia política y, sobre todo, se niegan toda posibilidad de ampliar sus bases en dirección a las fuerzas democráticas. De hecho, se encuentran en una encrucijada: o aceptan el Estado civil, o se condenan a no formar parte de una alternativa más amplia frente al autoritarismo militar. En Egipto han perdido la batalla como partido hegemónico. Y en el resto del mundo árabe los militares han trazado su estrategia frente a los islamistas: no permitirán que la religión sea motivo de enfrentamientos en la sociedad. Pero la vuelta del Ejército a primera línea no significa que los problemas sociales desaparezcan. Y, desgraciadamente, la inestabilidad seguirá."
Con todo ello, me viene a la cabeza un documental que vi hace poco sobre el asesinato del presidente egipcio Anwar el-Sadat en 1981.. Las imágenes hablan por sí solas y demuestran el brutal papel que ha jugado desde siempre el ejército en Egipto, montando y desmontando a su antojo los acontecimientos. Los islamistas no han encontrado la solución para los graves problemas que sufre desde hace décadas la sociedad egipcia, como tampoco lo hará el ejército. Así precisamente no es como se llega a la democracia, mientras unos y otros sigan jugando al gato y al ratón, la inestabilidad y el temor a una guerra civil continuarán vigentes ahogando cada día un poco más a este país situado a la orilla del Nilo.


domingo, 21 de julio de 2013

Network

"No existen naciones, no existen pueblos. No hay rusos, no hay árabes, no existen terceros mundos ni Occidente. Existe únicamente un gran sistema de sistemas, un basto y salvaje entretejido, intercalado, multivariable, multinacional dominio de dólares, petrodólares, electrodólares, multidólares, marcos, yens, libras, francos y rublos. Es el sistema internacional monetario que determina la totalidad de la vida en este planeta. Ese es el orden natural de las cosas de hoy día. Esa es la estructura atómica, subatómica y universal que configura las cosas de hoy día. Usted se ha entrometido con las fuerzas primitivas de la naturaleza y usted debe repararlo. Usted aparece en su pequeña pantalla de 21 pulgadas y grita sobre América y la democracia. No existe América, no existe la democracia. Solo existe la IBM, la ITP, la AITT, Dow, Exon,... esas son las naciones del mundo hoy día. De qué hablan los rusos en sus consejos de estado? De Karl Marx? No, de sistemas de programación lineal, de teorías sobre estadística, de problemas económicos. Y computan costos de sus transacciones e inversiones como lo hacemos nosotros. No vivimos en un mundo de naciones e ideologías, el mundo es un colegio de corporaciones inexorablemente dirigido por los estatus inmutables de los negocios. El mundo es un negocio, lo ha sido des de que el hombre salió arrastrándose del barrio y nuestros hijos vivirán para ver eso. Un mundo perfecto en el que no habrá guerra ni hambre, presión ni brutalidad. Una basta y ecuménica compañía asociada en el que todos los hombres trabajarán para conseguir un beneficio común. En la que todos los hombres poseerán una cantidad de acciones, en la que se les cubrirán todas las necesidad, se les moderarán todas las ansiedades y les divertirán para que no se aburran"
(Network, 1976)

miércoles, 10 de julio de 2013

Égypte: un coup d’État reste un coup d’État

Artículo colectivo publicado en etatdexception.net hace unos días. Realmente da para pensar en el tema y replantearme la alegría que sentí con la caída de Morsi. Como dice, un golpe de estado es siempre un golpe de estado. 

Les insurgés de la « dialectique » et les sophistes de la « révolution permanente » pourront éternellement construire de fumeux raisonnements pour nous expliquer que « la révolution ne fait que commencer » ou que le « processus révolutionnaire se poursuit » en Égypte et dans les pays arabes. Ils pourront toujours s’enthousiasmer sur le « Grand soir » des casernes du Caire, qui fera « table rase » d’un passé impur, parce que pas assez occidentalisé. Ils pourront toujours revêtir tous les masques interchangeables qu’ils souhaitent, le « démocrate » ou le « révolutionnaire », le « libéral» ou l’« anticapitaliste ». Ils pourront… mais « les faits sont têtus ».
L'armée égyptienne vient de renverser un président élu démocratiquement au nom d’une soi-disant prise en compte des « revendications du peuple ». Comment peut-on tolérer que l’armée de la dictature du général Hosni Moubarak puisse renverser un président élu ? Comment peut-on encore maintenir l’illusion que cette armée défend la démocratie et les revendications populaires ? Comment peut-on faire croire que l’armée de la soumission aux États-Unis et à l’entité sioniste, va réaliser les revendications d’indépendance nationale ? Comment peut-on imaginer un seul instant que l’armée, qui s’accapare plus d’un tiers des richesses de l'Égypte, va satisfaire les revendications de justice sociale ? Comment peut-on laisser entendre qu’un coup d’État soutenu par l’Arabie « saoudite », les Émirats arabes unis ou l’« Autorité » collaborationniste de Ramallah, représente un quelconque espoir de libération nationale pour la nation arabe ? « Sourds, muets, aveugles, ils ne raisonnent point[1] ».

Évidemment, il y aurait certainement beaucoup à dire de l’action de Mohamed Morsi et des Frères musulmans, dont nous ne défendrons ni le bilan, ni les projets. Ils payent indubitablement leurs atermoiements et leurs compromissions avec un pouvoir comprador – l’armée et les « décideurs » économiques – et un Occident impérialiste qui n’est pas prêt à renoncer à sa domination néocoloniale sur la nation arabe. « Tout malheur qui vous atteint est dû à ce que vos mains ont acquis[2] ». Mais la question n’est plus de savoir si nous approuvons ou non telle ou telle action ou tel ou tel point du programme des Frères musulmans. La véritable question est : acceptons-nous un coup d’État mis en œuvre par les généraux égyptiens, avec le soutien des anciens bénéficiaires du régime d’Hosni Moubarak, de l’Occident impérialiste et des régimes arabes qui lui sont inféodés ?

D’ores et déjà, la répression a commencé à s’abattre sur l’Égypte. Plusieurs centaines de cadres des Frères musulmans ont été arrêtés arbitrairement par la junte. Des centaines de journalistes ont également été arrêtés et plusieurs chaines de télévision fermées. Ces manœuvres mettent clairement en lumière le caractère contre-révolutionnaire de ce coup d’État, qui vise à rétablir l’autorité des forces de l’ancien régime.

Contre le coup d’État militaire, nous appelons tous les individus épris de justice à manifester et à agir pour dénoncer les généraux égyptiens et leurs complices. Nous les appelons également à dénoncer les arrestations arbitraires de dirigeants élus démocratiquement et des simples citoyens égyptiens en raison de leurs opinions politiques. Nous apportons notre soutien à toutes les forces sociales et politiques égyptiennes qui s’opposent à ce coup d’État militaire.

De même, nous appelons tous les individus épris de justice à dénoncer les impérialistes occidentaux et leurs laquais musulmans, qui sont les complices silencieux ou actifs des généraux égyptiens. Nous les appelons également à dénoncer tous les soutiens français à ce coup d’État, qu’ils se prétendent défenseurs de la « démocratie », « révolutionnaires », « anticapitalistes » ou même « anticolonialistes ».

Le coup de force des généraux égyptiens a emporté avec lui les derniers oripeaux de « démocratie » dont se drapaient les partisans de la dissimulation. Le roi est nu.

domingo, 7 de julio de 2013

Abdel Kechiche

Descubrí al director francés de origen tunecino Abdellatif Kechiche después de que su último film, "La vie d'Adele", ganara la Palma de Oro en el último Festival de Cannes. A partir de ahí me puse a investigar sobre sus obras y hasta el momento he conseguido ver dos de ellas, a pesar del estrés de los últimos tiempos con la presentación de mi trabajo final de máster y mis repentinos cambios de situación laboral. 
La primera, "La graine et le mulet", también titulada "Cuscús", me pareció simplemente magistral. Se puede encontrar integra en Youtube en su versión original francesa y, francamente, vale la pena. Sobre todo para todo aquel que haya tenido un mínimo de contacto con el mundo árabe, ya sea in situ o en la diáspora, la película conseguirá sacarle más de una sonrisa de los labios. 
La historia comienza cuando Suleiman, un argelino de cincuenta y tantos afincado en Francia, se queda sin trabajo después de haberse dedicado toda la vida a la construcción y reparación de barcos en el puerto de su ciudad. A partir de aquí se suceden una serie de acontecimientos que no son nada del otro mundo, pero son escenas que Kechiche logra captar con tanta naturalidad que resultan entrañables. Sin duda, la escena donde la gran familia se reúne para comer cuscús, es de lo mejor de la película. Las conversaciones, las bromas, el ambiente,.. me han hecho recordar muchos momentos vividos de manera similar alrededor de una gran mesa donde se juntan generaciones diversas y donde cada una de ellas sigue su rol.
Parece ser que Kechiche no tiene ningún complejo en retratar a la sociedad árabe, ya sea para lo bueno o lo malo, pero lo consigue hacer de una manera única, sin ofender y ganandóse el respeto que lo ha llevado a conseguir diversos premios ampliamente reconocidos en los últimos tiempos. En este film, por ejemplo, se retrata el machismo que comunmente se vive en estas familias, pero que analizado no está tan lejos de ser una representación de los hogares de nuestro país. Los mayores ordenan a los más jóvenes, y estos sin rechistar simplemente obedecen. Las chicas se convierten en sirvientes de sus hermanos mayores o padres mientras ellos se limitan a sentarse en la mesa o fumar. La madre conoce la aventura de su marido con otra mujer, pero a pesar de ello sigue actuando como la cabeza de familia sin ningún tipo de reproche (al menos aparente) debido al amor que la une a sus hijos y a estos con su marido infiel. Y como esto, muchos ejemplos más.. También me ha parecido magistral el retrato de la típica pareja mixta. Uno de los hijos de Suleiman, casado con una francesa con la cual tiene un hijo, le está siendo infiel a esta con una chica de su tierra. Ella, a pesar de sus intentos por integrarse con la familia de su marido, no consigue sentirse cómoda del todo y entender muchas de las actuaciones de su familia política. Finalmente no consigue callar más y estalla afirmando que es su propia suegra quien arregla y tapa los encuentros entre su hijo y la amante... Menudo análisis sociológico se podría hacer con esta película!
La segunda de ellas, "La faute á Voltaire", no es que me haya gustado menos, simplemente es algo diferente.
Narra las aventuras de un joven tunecino que llega a París haciendose pasar por un refugiado político argelino. Consigue un permiso temporal que lo lleva a convivir con otros personajes en una serie de albergues para gente sin recursos hasta que conoce una chica con la que espera casarse para obtener los papeles pero que finalmente lo deja tirado en la estacada. Este fracaso le lleva a un centro de salud mental donde conocerá a una chica con problemas psicológicos o mentales de la que se hará inseparable y con la que, imagino, esperará también casarse con el mismo objetivo que la anterior. Aunque en este caso, a pesar de las diferencias, creo que sí que existe un cariño entrañable que se truncará cuando a él finalmente lo deportan a su país de origen.
Como ya he dicho, Kechiche, a pesar de haber nacido y crecido en Europa, logra de una manera espectacular retratar a la sociedad norte africana. Tanto hombres como mujeres no se escapan de su mirada y son plasmados en su vida cotidiana de la manera más acertada que he visto en el cine árabe actual hasta el momento.. Ya era hora de que alguien se alejara de los clichés y ideales que autores emigrados o de segunda generación se empeñaban en hacer creer a Occidente. Ni todo es blanco, ni todo es negro, simplemente es como es.